Soy Neurótico

Una manera diferente para compartir, reírnos y sorprendernos de nuestros "comportamientos peculiares"

Mes: enero 2011

Cerrado, cerrado, cerrado y cerrado

Siempre que voy a salir de mi casa, me paro en la puerta de la cocina y señalo con el dedo índice cada llave de paso, grifo y cualquier artefacto eléctrico, a la vez que digo en voz alta: “Cerrado, cerrado, cerrado y cerrado”. Nunca me olvido de hacerlo.

Esconder el portátil al salir de casa

Cada vez que salgo de mi casa y dejo el portátil solo, no puedo evitar esconderlo en sitios insospechados. La última vez lo escondí tan bien que me costó encontrarlo tras las vacaciones. Estaba en una caja de cereales!

Convertible rojo

Convertible rojo

Cuando era chico abrieron en mi barrio un parking o garage para la gente que no lo tiene en su casa o vive en edificios. Siempre creí (de chico) que ahí vendían coches y que cuando fuera grande me iba a poder comprar mi convertible rojo en ese lugar. Hoy sigue siendo un parking y yo estoy a punto de tener mi crisis de los 40, pero cada vez que vuelvo a mi barrio, paso por la puerta a ver si venden un convertible rojo.

Para cagar, me desnudo

Cuando voy al baño para hacer “lo segundo” necesito estar completamente desnudo. Ni las medias puestas. Sea en mi baño o en cualquier otro. Sí, en estaciones de tren también.

Música y ruido en sincro

Cuando escucho música, no puedo evitar notar bocinas o ruidos externos que entran, en armonía o no, con la música que estoy escuchando. Estoy escuchando una canción y justo empieza a sonar una alarma y no solo la nota de la alarma es parte del acorde, sino que el tempo de repetición entra en la métrica del tema. En ese preciso momento el Mundo se detiene y si hay alguien a mí alrededor, tiene que hacer silencio absoluto.

Smoking Room

Desde que vi Smoking Room, cada vez que paso por debajo de alguna de estas estructuras que abundan en Barcelona para rehabilitar las fachadas, no puedo dejar de pensar en algún gancho o alambre que asome y me arranque un ojo.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7…

Cuando hago algo repetitivo, como picar cebolla, subir las escaleras o poner los broches en la ropa que cuelgo para que se seque; no puedo parar de contar. Trato de evitarlo, pero al rato me doy cuenta que estoy contando otra vez. Ah! y los broches que pongo en cada prenda, deben ser del mismo color.

Manos más limpias que limpias

Cuando termino de bañarme y salgo de la ducha, me lavo las manos.

Las tostadas siempre cabeza arriba

Cuando pongo el pan de molde en la tostadora, tienen que estar cabeza arriba. El pan tiene una base y parte superior y así tienen que ir en la tostadora, no las puedo poner de costado o lo que es peor, cabeza abajo. Un día mi novia se atrevió a poner una rodaja de costado y le pegué un grito que parecía que se iba electrocutar si lo hacía.

Obsesivo hasta con el Bicing

Vivo en Barcelona y uso mucho el sistema de bicicleta pública, Bicing. El tema es que cuando voy a dejar una bicicleta en la estación, tengo que dejarla en un puerto impar y en lo posible que el puerto inmediatamente anterior esté vacío, si no, me voy a otra.

Nunca leo las contraindicaciones de los medicamentos

Sé que después de hacerlo va a pasarme algo de todo lo que dicen y no me deja pensar en otra cosa. Pero a su vez, hay como una atracción magnetica que lleva mis ojos hacia esa sección del prospecto. es una lucha de ver quién es el más fuerte.

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