Cuando voy por la calle miro todas y cada una de las caras que se cruzan en mi camino. Con los rasgos, gestos y mirada de cada una intento encasillar su personalidad combinando las que ya conozco.

Es muy sencillo clasificar a la gran mayoría. Pero cuando me cruzo con una cara a la que no puedo asociarle una personalidad siento un impulso de atracción hacia esa persona. Siento un deseo de entablar una conversación y descubrir una nueva.

Mi gran problema: jamás tuve valor suficiente para entablarla en mitad de la calle.
Mi gran alivio: si por casualidad hay un segundo encuentro tienden a entablarla contigo.

··· Karamazov ···