Lo odio.

Siento desesperación total cuando alguien se pone a chicle cerca de mi masticando con la boca abierta, con ese “ñac” “ñac” continuo, que resuena y resuena terriblemente en mis adentros.

Me desespera de tal manera que comienzo a sentir una presión brutal en las venas de mi cerebro “ñac” “ñac”, aprieto los dedos de mis manos pero ahí sigue, “ñac” “ñac” cómo un metrónomo demoníaco perforando mis oídos “ñac” “ñac”, voy a explotar “ñac” “ñac”…

Pero quieres dejar de hacer ese puñetero ruido! Silencio… Alivio…