Cuando tengo una reunión de trabajo, un cliente nuevo, tengo que ir a una charla o a una cita, siempre “Googleo” a la persona en cuestión. Eso sí, nunca develo mi secreto, es una carta que me guardo en la manga para sacar en el momento oportuno. Si no encuentro nada en Google de esa persona, siento que voy desnuda.