Joya de dientes

La muela inferior derecha que intenta salir no me deja tranquila. A parte de por el dolor que me produce, me inquieta pensar en por qué se le ha ocurrido manifestarse estos días, la época más familiar del año.

Resulta que los me han obsesionado a lo largo de mi vida. Los he corregido con ortodoncia y he soñado que se me caen un montón de veces. Cuando a mi hermano y a mí se nos cayeron los de leche, mi madre nos los hizo guardar, cuando los tuvo todos, los llevó a la joyería. Se los metieron cada uno en pequeñas jaulas de oro y mandó engarzarlas en dos pulseras.

Quizá mi madre, al pensar en que llegado el momento sus hijos se marcharían, se angustiaba de la misma manera que yo me despierto sobresaltada al ver todos los dientes en mis manos. Sintiendo cómo mis encías no son capaces de sujetarlos. Cómo ella no nos llevaría más de la mano. Está claro que ella tomó medidas en su día.

Yo de momento, tomando antiinflamatorios, me imagino casada con un dentista.

··· Inés Laresgoiti ···