Da igual que acabe de lavar bien la bañera o que nadie se duchara antes; siempre que me voy a duchar, me aseguro de mojar toda la bañera y de que no quede ningún tipo de alteración (pelusillas, jabón pegado…), si no está totalmente limpia y mojada, no puedo entrar, siento que los pies se me queman o que me suben bichos.