Quizás esto parezca raro pero no lo es en absoluto. Cuando tenía unos 6 o 7 años tuve una intoxicación muy fuerte por culpa de unas gambas de mierda que comí en la comunión del gilipollas de mi primo Eugenio. Esto me provocó que durante una semana, mi culo fuera como una cascada de mierda unas seis veces al día.

El sufrimiento ante otro tsunami de escalofrío y mal olor hizo que cada vez que iba al me persignara para ver si los dioses se apiadaban de mí y cortaban el mal que hicieron las gambas de Eugenio. No sé si fueron los dioses o las múltiples pastillas de carbón, pero el cagarro paro y dejo mi vida en paz.

Hoy ya estoy llegando a los 35 y todavía me hago la cruz antes de cagar.