Es algo que no puedo evitar, no sé si es una neurósis, pero no lo puedo remediar.

Si estoy hablando con alguien y de repente se despacha con un “ahora bajo para abajo y te abro” o “necesitamos subir para arriba…”, no puedo evitar decir, o en el peor de los casos pensar, “y si… no vamos a subir para abajo”. El día que podamos bajar para arriba o subir para abajo, seré un poco menos neurótico.