No puedo dormir tranquilo, o mejor dicho, no puedo acostarme, si no tengo junto a la cama un arma para defenderme en caso de ataque nocturno.

En mi casa el problema lo tengo resuelto, el tema es cuando no duermo en casa. Lo más común es que me lleve un cuchillo, pero a veces esto no cae bien con quien comparto la cama, así que tengo que hacerlo a escondidas.

En ocasiones tuve que llevarme “armas” un tanto discutible como tal. Alguna vez me llevé una botella, una piedra, un aerosol o una pistola de agua. Todo sirve.