Me limpio los , de manera simbólica a menos que los lleve llenos de barro, en todos los felpudos por los que paso. Incluso si paso por un rellano estrecho y tengo que pisar otros felpudos para pasar.

Lo hago sin darme cuenta, pero hace unos años me fijé, y sino lo hago porque hay mucha gente y me empujan, siento los pies raros.